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Al cabo de dos o tres
minutos podrás observar cómo los colores y las formas
comienzan a "brillar"; al continuar unos minutos más,
empezarás a sentir cómo la energía actúa
en todo tu cuerpo, incluso alterando estados de conciencia.
Verificarás una purificación directa a través
del lagrimeo de tus ojos, debido a la fuerza de los intensos colores
y de las formas.
El tiempo para meditar
con tu Mandala es relativo; los efectos terapéuticos comienzan
a producirse casi inmediatamente desde que tenemos un contacto visual
profundo con el mismo. Sería conveniente meditar unos quince
minutos diarios; cuanto más tiempo, mejores resultados dará.
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